miércoles, 29 de enero de 2014

Yo voto SI al agua

Hoy tenía un dilema moral a la hora de ponerme a escribir. No sabía si empezar la tercera entrega sobre la creación del mundo o deleitarme con una descripción preciosa sobre mi lugar especial. Ambas me tenían enganchado. Una con su humor y la otra, con su potencial a la hora de hacerme soñar. Por desgracia, antes de sentarme frente al teclado, me dio por leer el periódico mientras desayunaba. Así que como este es mi blog y soy yo quien decide, es en la parte de los comentarios donde podéis opinar con libertad, hoy os tocará soportar mi ira social.


Bueno, el hecho es que Coca Cola ha creado un ERE que afecta a mil doscientos cincuenta trabajadores en España (por ahí he oído que pueden llegar incluso a los mil quinientos, no estoy seguro). Así que esta entrada trata sobre otra de esas "pequeñas" compañías con buenos beneficios, que ha decidido subirse al tren de las nuevas oportunidades que les abre la reforma laboral impuesta por el gobierno.


¿Qué motivo han dado? Como siempre, un mercado competitivo. Pero encima, despedir a mil doscientos cincuenta trabajadores provoca unas ligeras mejoras en la compañía de las que no han hablado como por ejemplo, hacer que el resto de la plantilla le entre miedo y trabaje más duro. ¿A que es una buena idea? Si es que no sé porque no le dejaron hacer lo mismo a Telefónica...



Se ve clarísimo que es una ocasión única en la vida. No sé como no vamos todos corriendo a comprar acciones. Son mil doscientas cincuentas oportunidades de aumentar nuestros ahorros. No es como si Pedro, Juan, Silvia, Laura y Mateo se quedasen sin trabajo. Sin forma de alimentar a su propia familia si es el caso de que el suyo sea el único sueldo que llega a casa (que en la actualidad no es tan raro). Lo que es, es una oportunidad de ahorrar una paaaaasta gansa en despidos.


Veamos, para que lo entendáis mejor. Si mil doscientas cincuentas personas cobran una media de mil euros al mes (por redondear, ya nos gustaría llegar ahora) se ahorran un millón doscientos mil euros al mes. Eso son catorce coma cuatro millones al año. Lo pongo con cifras para verlo más claro 1.200.000 al mes = 14.400.000 al año ¿A que son buenos números?


Joder, viéndolo así yo también les despido ¿Os imagináis lo que haríais vosotros con tanto dinero? ¡Bah! Seguro que tonterías como pagar la hipoteca, el coche o un viajecito por el caribe o la universidad de turno. Es porque no sois emprendedores como esta empresa que está pensando en invertir 80.000.000 de euros al año en poner su nombre de apellido al Bernabéu. ¿Alguna vez habéis visto tantos ceros juntos? No, en la factura que os ha llegado de luz este año no vale. Además Bernabéu Coca Cola suena genial. mejor que bien. Imaginaros encima como le sonará al jefazo de la multinacional cuando este año tenga que invertir solo 65.600.000 euros con lo que ahorró con la calderilla ganada al promover un ERE legal pero injusto.


Y por si acaso, no os asustéis. Sé que como sois buena gente, estaréis preocupados de que el empresario en cuestión, tras semejante inversión, tenga que sustituir su comida normal por los garbanzos de los que come ya media España. Pero os garantizo, que su producto sigue teniendo sustanciosos beneficios como para permitirse pagar esa cantidad. Además, cuando en lugar de los mil doscientos cincuenta puestos (O mil quinientos) se corra la voz de que solo serán setecientos cincuenta despedidos y el resto movilizaciones, adiós a la mala fama. Son quinientas personas que conservarán un puesto de trabajo de mil euros en un país en crisis ¿De qué se quejan? Bueno, lo conservarán siempre y cuando, claro está, los trabajadores accedan a sus demandas.


En fin. Ahora, puestos soñar, imaginaros lo gracioso que sería poder meternos en la cabeza de alguno de esos setecientos cincuenta trabajadores para ver que es lo que piensa.


¿Es que he hecho mal mi trabajo?
No. Creo que cogí bastante práctica los últimos veinte años en mi puesto.


¿He cogido demasiadas bajas?
Por el amor Dios, si vine hasta con cuarenta y uno de fiebre y echando espuma por la boca. Ni siquiera falté cuando mi hijo pilló el sarampión y solo tomé dos días para reponerme por la muerte de mi padre que se pasó toda la vida cuidándome.


Ya sé, ¿Será que no soy lo bastante pelota?
Según he visto hay personas en España que cobran 500 euros por doce horas de trabajo, que los fines de semana van gratis a trabajar y que no reaccionan antes amenazas y desprecios hacia su persona porque su puesto siempre peligra. Debe ser eso.


Que no tonto... repito. La nueva ley, permite hacer ERES con indemnización mínima a los trabajadores por causas organizativas. Lo que me hace pensar: Si una persona mueve las mesas de su casa ¿podría hacer un ERE para echar a la chica de la limpieza con la que lleva cuarenta años? Si alguien sabe la respuesta que la diga. Tengo un amigo cuya profesional de sesenta años, abusa de su paciencia tomándose quince minutos para un café caliente y un bocadillo. Menudo abuso.


En fin, lo siento por Pedro, Juan, Silvia y Laura (Mateo fue de los quinientos afortunados que tuvo la suerte de bajarse los pantalones y que no le diesen por detrás). La vida es así, y en la época actual, en cualquier empresa pasa como dice el calvo de la lotería "Te puede tocar a ti".


¿Es culpa de esta empresa? No. Como mucho será culpa de gente sin escrúpulos que quiere ganar más dinero. Pero seamos honestos ¿Vosotros no querríais?


Para mí, la culpa es de leyes que permiten este tipo de abusos sin consecuencias. Leyes que están destrozando todo aquello por lo que nuestros abuelos y abuelas, nuestros padres y nuestras madres, lucharon. Leyes que permiten que la seguridad de familias enteras se tambalee, que se hundan en el pánico y la desesperación actual.


¿Que llevas tres años sin encontrar trabajo? Pues ponte a la cola ¿Del INEM? No, esa ya está llena... Además, estoy convencido de que en el fondo eres un vago sin estudios. Porque sino, estarías con un puesto fijo. Si, de camarero en Alemania, como el resto de nuestros universitarios.


En fin. Por lo menos me queda el consuelo de que adoro los juegos de zombies. Así que pronto, cuando vaya por la calle, veré todo lleno de muertos de hambre. Solo que en lugar de ir por la ciudad con su mítico cereeeeebros ahora dirán trabaaaaajo.


Sí. Si algo he aprendido a través del dinero que invierte la compañía en su publicidad, es a ser optimista. Ver las cosas desde otro punto de vista. El 95% de las personas devolvieron la cartera extraviada aún siendo del equipo rival, se construyen 131.000 peluches en el mundo por cada tanque y si me despiden, debo ver la vida llena porque mi jefe ya no está en ella. Así que al final, el mundo está lleno de buenas personas. Salvo quizás los directivos de esta compañía que son unos hijos de... sus madres. Pero bueno, por lo menos brindemos por eso, aunque por mi parte, os garantizo que no será con Coca Cola.

2 comentarios:

  1. Pues que te voy a decir, que comparto esa indignación, que estoy harta de escuchar excusas cuando no chorradas de los que tienen el poder sea del tipo que sea.

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  2. Completamente de acuerdo con los dos, tanto Gael como con Marta. Indignada de escuchar como unos a otros se echan "M" encima y mientras a los de abajo no siguen dando, tengamos o no tengamos, los pantalones bajados.

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