jueves, 26 de febrero de 2015

Sentimientos

Cuando comencé este blog le puse un nombre significativo para que no se perdiese en el tiempo. Un nombre que, más tarde, cambié por motivos profesionales. Un nombre con el que comencé a escribir mis pensamientos más locos y mis sentimientos más escondidos cuando era tan solo un niño pequeño con un bolígrafo en la mano y una página en blanco enfrente.


A lo largo de los años han sido muchas las plataformas que utilicé para plasmar una opinión, dar una crítica o expresar una idea, pero una y otra vez revisaba esas viejas hojas que he atesorado deleitándome con el perfume del pasado. Aquel primer beso que no di, la furia de una lucha que gané, el temor a una palabra que podía tumbarme o las miles de poesías que dediqué a la sensación de soledad que aún me acompaña.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Doctor Who en el psiquiátrico

En honor a una de mis series preferidas hoy tenéis una breve escena de esta increíble pareja. Yo lo voy a dejar aquí, pero si alguien decide animarse y continuarla que me la mande y la incluiré con una enorme sonrisa. ¿Os imagináis hacer todo un capítulo de Doctor Who? Es vuestra oportunidad de ayudarme je je je je


El color blanco del psiquiátrico inducía a la tranquilidad. El sonido, sin embargo, de un destornillador sónico irrumpía la quietud del lugar haciendo que los pacientes observasen inquietos a un hombre de mediana edad, con traje a rayas y una corbata negra.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Los trajeados

Buenos días a todos mis queridos lectores. ¿Qué tal os ha ido la semana? Espero que tan bien como os hayáis merecido. Por mi parte ya es miércoles y, fiel a mi rutina, dedico este espacio a la creatividad para que mi mente fluya sin saber qué es lo que voy a poner en mi blog. Por ejemplo, hoy, con esta nevada impresionante que está cayendo, voy a hablaros de lo que me pasó el lunes.


Estaba yo tan tranquilo disfrutando de este agradable frío que tenemos en Vitoria. Ese que se te mete por el hueco del abrigo para encogerte el corazón y hacer que tengas ganas de meterte en la nevera para poder calentarte. Sí, ya veo a mis paisanos asintiendo así que seguro que ellos me entienden… Pues como os decía, estaba yo tan tranquilo cuando se me acercaron tres hombres con traje y corbata muy elegantes.


—¿Sabes que vas a morir?


Me saludaron a la par que me tendían un panfleto de manera educada. Lo primero que me vino a la mente es que quizás, y solo quizás, mi teoría sobre que soy inmortal podría estar equivocada. En fin, fue horrible sentirme así. Que a uno le digan que va a morir está muy feo… pero que lo hagan sin que me haya tomado un café o algo más fuerte ante esa noticia me parece de muy mala educación.

 
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