jueves, 2 de abril de 2015

El castillo de naipes

El arte de la perfección es algo tan difícil y complicado que el menor error por nuestra parte lo destroza y lo deja en algo que podía haber sido y que sin embargo no es… Se puede aplicar a todo; desde una falta de ortografía que no vimos en mitad de un trabajo que se merecía un sobresaliente a una relación en la que el príncipe azul (o princesa rosada) después de tres horas de sexo extraordinario descubrimos que ronca como un pirata pueblerino.


Así de horrible es la perfección. Pero eso no impide que siempre intentemos hacer algo perfecto con nuestra vida olvidando, por un momento, que un mal comentario en un momento dado por una persona cualquiera puede romper esa ilusión y destrozarnos en el proceso.


Este proceso se amplifica sobre todo en los artistas. Puede que tengas una vida dedicada a ayudar a los demás, que hagas felices con tu trabajo a millones de personas, que te duela la mano de firmar autógrafos a la hora de comer y la comisura de los labios de las selfi que te toman cuando intentabas ir al baño, pero si tras cuarenta y ocho horas viajando un camarero se olvida tres veces de que le has pedido algo y te enfadas ahí está el titular que hará ver al mundo que todo lo anterior es una fachada y que en el fondo eres un BORDE.



Así mismo y en mayúscula. Borde porque no importa el tiempo que haga que no comes o que a todos nos parezca mal que nos dejen de lado por otro cliente. El deber de ese artista es satisfacernos siempre con su porte y buen humor. ¿Qué él también es humano? Chorradas…


Si ha hecho algo, no importa que sea habitual y que los demás también lo hagamos en mayor o menor medida, ese artista se transforma en alguien horrible y malvado. Como si las demás personas que tan rápido juzgamos no tuviésemos unos cuantos fantasmas en el armario que, de exponerlos a la luz pública, nos avergonzarían y nos obligarían a quedarnos en casa hasta que un mundo de memoria infinita, con youtube y con hemeroteca incluida, se olvide.


¿Cómo no dar un mal grito si tenemos siempre a alguien encima pendiente de ese momento?


Tarde o temprano todos perdemos el control y en algunos casos eso se vuelve una exclusiva y se refleja como mucho dinero en algunas cuentas bancarias ¿por qué no explotarlo sin importar los sentimientos ni las circunstancias que A llevó a B?


A lo mejor… porque somos mejor que eso.


Aunque ya no lo creo. No es que pida a la gente ser perfectos, es que no me conformo con ver a la sociedad como algo mediocre. Y sin embargo, unos pocos hacen que una mayoría enmudecida y en parsimonia parezcan igual que esos pocos.


¿Un ejemplo?


Ya no voy a hablar de algo tan básico como comprender a la otra parte en una noticia de sociedad. En su lugar pondré algo todavía más básico como lo es el respeto. Nadie reconoce ver los programas basura, pero en mitad de la tragedia aérea acontecida hace poco, no fueron pocos los twuits que pidieron que dejasen de lado la noticia y a las víctimas de la desgracia para seguir con la programación de mujeres hombres y viceversa o, lo que es peor, con chistes sobre quién debería ir montado. Lo que se pudo llegar a leer sinceramente me avergüenza ya no como persona, sino como ser humano.


¿En qué clase de idiotas nos estamos transformando?


En el siglo XXI todos nosotros nos sentimos en la cúpula de una época dorada de tecnología y avances. Nos lo mereces todo porque somos así de guays y sin embargo, aunque no queramos verlo, la realidad refleja que estamos en un castillo de naipes en las que las bases de la sociedad están mal diseñadas y que al ritmo al que vamos estamos destinados a ser poco más que animales en paro mientras caemos de nuestra cúspide con rumbo al fango.

1 comentario:

  1. Ya sabemos que nadie ed perfecto... Excepto Mardröm. El es súper perfecto!

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