domingo, 16 de junio de 2013

Crisis en España

Aunque sé que no es miércoles, hoy me apetecía escribir así que aquí me tenéis. De todos es sabido el vicio que le tengo a visitar a los amigos sin un motivo previo. Es en una de esas de esas visitas, donde se desarrolla la historia de hoy. Bueno, más que una historia es un hecho real que he encontrado curioso.


Resulta que una de mis amigas a las que quería ver tenía trabajo y me pareció buena idea, ya que nunca está de más, hacerla compañía y echarla una mano. El trabajo consistía más que nada en buzonear y pegar por las paredes la típica propaganda. Algo sencillo antes de tomarnos un café con pincho incluido.


No habían pasado ni veinte minutos desde que empezamos cuando nos encontramos con un individuo de carácter sospechoso. ¿Sabéis cuando una persona no está mirando hacia ti, pero sin embargo sabes que te está vigilando? Pues él miraba así.



Discretamente me acerqué a mi amiga para que viese que no estaba sola y seguí charlando como si nada. Al pasar a su lado, con mucha educación le preguntó al señor que tenía las llaves en la mano si nos abriría la puerta para echar propaganda. Dijo que no... Hasta ahí nada anormal. Después de todo, está en su derecho.


Cuando pegó en la pared la hoja que tenía, el tipo saltó como un energúmeno chillando "He dicho que nada de propaganda" y la quitó furioso. Me quedé de piedra, lo reconozco. Lo que pasó después es que mi amiga, con su mejor voz de mediadora, comentó como si el tipo la hubiese hablado en un tono normal y corriente "verá, no tenemos por que entrar en el portal si no quiere abrirme, pero nos pagan por que peguemos esto en las paredes". Con una sonrisa indulgente, volvió a sacar otra hoja y pegarla. Y con otro chillido histérico, hasta el extremo de que salieron algunos vecinos a mirar por la ventana, el tipo la arrancó.


Por un momento os juro que pensé que ese hombre, de haber estado sola, la iba a pegar. De hecho, me metí entre ellos para poder reaccionar rápido si algo así pasaba. Para calmar los ánimos, añadí "Señor, es una universitaria con una buena carrera, habla tres idiomas y es sábado. Lo que menos ganas tiene es de fastidiar a la gente. Lo que tiene que hacer, es pegar una hoja en la pared por si pasa su jefe que la vea y no la despida."


Bien, no hubo manera de que lo entendiese. De hecho, empezó a gritar que llamaría a la policía a lo que accedí gustosamente ya que no había ningún cartel que prohibiese hacer nuestro trabajo. Seis hojas tiradas por el suelo más tarde, abusé de mi altura para tener al tipo saltando intentando arrancar la que pegué bien alto. Mirarle era casi gracioso. Aunque os juro que si llega a ser por mí, le lleno el buzón con sugerencias sobre educación, modales y propaganda.


Mi amiga continuó con su ruta mientras a mí me reconcomían las ganas de haberle dicho cuatro cosas más al tiparraco. Aunque pronto le olvidé ya que a medida que la acompañaba, la cosa no mejoró. La gente contesta y no abre, se dedica a insultar y varias fueron las personas que estando la puerta de su portal abierta fueron corriendo a cerrarla.


Un trabajo que al principio me pareció sencillo, se volvió un infierno. Mi amiga, al contrario que yo, no perdió la sonrisa... hay gente que vale su peso en oro.


Teniendo en cuenta que hasta ahora he esquivado siempre los temas de política ¿Por qué se llama esta entrada crisis en España? ¿Y que tiene que ver una chica echando propaganda con la crisis?


Según mi punto de vista y teniendo en cuenta los últimos acontecimientos políticos, la situación social y todos los demás temas polémicos que están a la orden del día, me pregunto si de verdad estamos preparados para superar juntos estos tiempo difíciles como sociedad. No lo veo claro. Sobre todo, teniendo en cuenta que no nos importan los problemas del vecino. Faltamos al respeto a personas por su trabajo sin tener en cuenta que lo que hacen es solo eso, su trabajo. ya sea una chica echando propaganda, el portero de un bar o un comercial de una gran compañía. No estamos dispuestos a ayudar en lo más mínimo a nadie que no seamos nosotros mismos. Si, gran parte de algunos problemas es de los políticos, sin embargo también considero que fallamos nosotros como sociedad al ser tan egoístas y cómodos. ¿Tanto cuesta pulsar un botón para que la persona al otro lado de la linea pueda trabajar? ¿Tanto cuesta saludar con educación al chófer del autobús? ¿Tanto cuesta disculparse con la chica de la limpieza cuando entramos al portal que está recién fregado? ¿O premiar con una sonrisa a una cajera que también encuentra indignante que cobren cinco céntimos por una bolsa de plástico?


Todos tenemos malos días, todos queremos que nos respeten y ansiamos que se nos valore como personas por nuestros méritos y por lo que somos. Aunque hay que tener en cuenta algo que me decía mi padre cuando era pequeño. Y cito textualmente: "Una persona es siempre tres cosas a la vez. Lo que uno cree que es, lo que los demás piensan que es y lo que realmente es".

Para finalizar añadiré un punto más para reflexionar sobre la aventura de hoy. En uno de los portales, cuando para acabar antes accedí a buzonear yo también, un par de señoras de no más de cincuenta años pasaron a mi lado cargadas con un carro de la compra lleno hasta arriba. "Lo que más me jode de los de la propaganda es que son unos pesados" añadió en voz alta para que yo lo escuchase. "Si, no tienen ninguna educación" le respondió la otra con una mueca de asco. Dio la casualidad que iban al mismo portal que me tocaba y que al acercarse, alguien abrió por el portero (Supongo que las esperaban).


Para evitar que me diesen con la puerta en las narices como ya había pasado antes, aceleré y entré primero. Aunque luego, les mantuve la puerta abierta para que pudiesen pasar cómodas con el carro. Ya estaba buzoneando cuando fui consciente de que no había ascensor y aunque eran capaces, les costaba subir el carro. "¿Me permiten?" Añadí mientras lo agarraba por abajo para que el esfuerzo fuese mínimo. Era un segundo piso sin ascensor, tardé unos tres minutos a su ritmo en subir y cuando llegamos arriba, se metió en casa sin más. Tuve ganas de preguntar en voz alta "¿Que decía de la educación?"


"Esto no funciona" es la frase que más oigo repetir a la hora de referirse al estado de la nación. parece mentira que estemos en pleno siglo XXI jugueteando como niños sin padres. Decimos pestes constantes sobre lo poco que le importamos a los políticos y lo mal que está la sociedad por culpa de este o de aquel como si el mero echo de quejarnos ya sirviese de algo sin que movamos el culo del sofá.


Lo primero que quiero decir es que opino que generalizar siempre está mal, ya que al igual que hay malos políticos también los hay buenos, aunque de estos últimos se hable menos.


Lo segundo, es que necesitamos mejorar como sociedad y eso es imposible si no mejoramos como personas. Respeto, educación y valoración deberían ser siempre la premisa a la hora de tratarnos los unos a los otros. Después de todo, si no empezamos por nuestros fallos ¿Que narices es lo que pretendemos cambiar?

3 comentarios:

  1. muy buen articulo Gael. me has echo reflexionar. yo soy uno d esos casos...como la cajera a la q tambien le jode lo de los 5 centimos y le ponen mala cara. pero tambien soy la q pone la mala cara ante ciertas cosas. no, he de reconocer q no me cuesta nada sonreir o dar las gracias pero hay veces q por lo q sea ...no lo hago.
    intentare acordarme de este articulo cuando este en una situacion de agobio o estres... o lo q es lo mismo no pagarlo con nadie. GRACIAS!!!!!!!

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  2. gran reflexión, estoy cien por cien de acuerdo con todo lo que dices.... lo difícil es que, en ocasiones, no dejamos llevar por el mal día, el mal humor.... pero se intentará!

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  3. Buen articulo, pero como persona optimista que soy quiero pensar que no es lo mas habitual,la solución.......... EDUCACIÓN

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