miércoles, 14 de mayo de 2014

Mi vicio...

Uno de mis vicios preferidos es gastar dinero. Derrochar miles de millones de euros en apartamentos, coches, fiestas, vacaciones… comprar todo aquello con lo que sueño. Pero la realidad siempre se me impone y como no soy rico, tuve que cambiar ese buen vicio por el de jugar a los videojuegos. Tampoco es que sea algo barato. A pesar de todo, con el paso de los años tengo una colección impresionante que empezó cuando yo tenía catorce años.


De hecho ¿sabéis lo que hice con mi primer sueldo? Eran diez mil pesetas y me gasté siete mil quinientas en comprarme el “Tecmo cup” un videojuego de la famosa serie “Campeones” (con los nombres cambiados para no pagar derechos de autor je je je). Aún recuerdo con cariño las horas que estuve con mi gente jugando a la consola, la antigua Nintendo que todos teníamos.



Mi padre, al enterarse, me dijo que no sabía administrarme y me privó del sueldo por unos cuantos años pero… creo que mereció la pena. Soy feliz cuando juego. Me gusta. Todos los meses, si me lo puedo permitírme, me doy una vuelta por alguna tienda y compro un juego. El que más me guste.
Podría hablar de ellos durante horas. Hay pocos que no haya probado. De hecho, dedicando tan solo un par de horas a cualquiera, sé cuál va a triunfar y cuál va a quedar relegado al olvido. No es que me gusten, es que me encantan.


¿Qué me gustaría hacer tras escribir “No sin besarte”? Jugar


¿Al recibir una buena crítica? Jugar para celebrarlo


¿Y si es mala? Entonces… hay que subir el ánimo ¿Y qué mejor forma de hacerlo que jugando?


Por desgracia, debido a las responsabilidades y mi trabajo ya no puedo dedicarle más que unas pocas horas al mes. Aunque no por ello mengua mi ilusión. Me gustan especialmente los juegos de rol y de habilidad. Juegos que hagan que mi cabeza se evada y me hundan en una historia en la que yo sea el protagonista.


Sin embargo, de unos años a ahora, los juegos han evolucionado de una forma diferente a la que siempre me gustó. Al igual que las películas, sus gráficos son impresionantes. La forma en la que puedes llegar a ver un mundo con miles de colores te dejan sin palabra y los videos de introducción cada vez que empiezas uno son de una calidad difícil de superar pero (¿por qué en todo lo bueno tiene que haber siempre un pero?) ¿Qué pasa con la dificultad?


Antiguamente si te mataba un monstruo, volvías al principio de la pantalla con un odio acérrimo hacia ese ser al que querías matar con todas tus fuerzas. Una y otra vez te las veías y las deseabas para acabar con el bicho en cuestión hasta que más tarde o más temprano le derrotabas con una sensación de ser la persona más especial en el mundo. Ahora, sin embargo, cuando te mueres apareces justo enfrente de dónde has perdido la vida. No te puedes caer por los agujeros ya que ni saltando a propósito te dejan y los monstruos, si hacen mucho daño… se lo bajan.


Vamos, que es como el Dragon Age 2, un juego de rol abierto donde eligieses la opción que eligieses las respuestas eran siempre las mismas. Pues menuda libertad para el jugador. Otras veces, tienen tanta prisa por sacarlo que está lleno de fallos que ni se molestan en corregir o disimular. Personalmente soy un experto en sacar defectos a los juegos buenos y aprovecharme de ellos.


Ojo, no me refiero a las claves con las que todo el mundo tiene oro infinito o lo pones en modo Dios. Lo que me gusta es buscar “bugs” como por ejemplo compro esto por diez de oro y lo vendo al lado por cien. Pequeños fallos que si te das cuenta, obtienes una ligera ventaja sin estropear la diversión. Imaginaos la frustración cuando los fallos son tan exagerados que ni te tienes que molestar en pensar. Recuerdo uno en especial que cada vez que venía un monstruo fuerte, si caminabas de espalda, en lugar de seguirte se quedaba atorado en la primera esquina que tomases…


Al contrario de lo que siempre me dijeron (y repitieron hasta el infinito) cuando era pequeño, yo opino que los videojuegos son una parte especialmente importante en el desarrollo de los niños. Dependiendo del videojuego con el que se lo pasen bien, potencian unas habilidades u otras. Desde los reflejos, la interacción con otras personas, el entendimiento de algunas materias... Todo lo que sé de inglés fue con un diccionario buscando encontrar tal objeto y siguiendo pistas entre mil mundos.


Otro dato curioso es que algunas personas están contra los juegos violentos, yo no. Opino que hay una edad para todo y la violencia es nuestro pan de cada día. Prohibir ese tipo de juegos como muchos pretenden es tan estúpido como impedir que vean en la televisión cuando el héroe de turno entra a salvar a la protagonista liándose a tiro limpio con el malo. ¿Qué algunos juegos no son para niños? Si… Ni muchas películas, ni dibujos, ni… para todo hay un momento y un lugar ¿Por qué ponernos una venda entonces? Lo que hay que hacer es controlar.


Aún recuerdo Final Fantasy 7. Cualquier jugador de videojuegos os hablará con cariño y amor de ese juego en especial. Tras avanzar en la aventura, uno de los personajes más característicos y a los que más cariños se tiene muere asesinada a manos del malo maloso en una escena que rompía el corazón. Sí, me refiero a Aeris. (Maldito Sefirot).


Creo que ese videojuego salió hace quince años. La gente aún siente el dolor de esa muerte cuando recuerdan el personaje. Es uno de los Nick más utilizados en todo el mundo. Una obra maestra de una de las mejores compañías de videojuegos. Una trama, una historia y un juego memorables.


¿Que hicieron los padres cuando vieron como sus hijos lloraron al descubrir que Aeris moría? Denunciaron a la compañía por que los chicos sufrían de depresión. Señoras, señores… es tristeza (Y puede que dure unos días) por la muerte de alguien a quien se aprendió a querer y respetar (aunque sea tan solo la protagonista de un videojuego) es normal que los niños lloren. De hecho… ¿Por qué entonces no censuran cuando muere Mufasa en “El rey león”?


Tienen una obra de arte en las manos y la tiran a la basura porque sus hijos se pusieron tristes en un momento dado. Yo lloré todo el día. Busqué mil formas de resucitarla pero… tuve que seguir adelante y conformarme con vengarme del malo salvando al mundo.


La compañía, por desgracia, nunca más pudo hacer algo parecido debido a aquellas denuncias y los final fántasy, a pesar de seguir siendo muy buenos, nunca llegaron al nivel de aquel juego en especial.
¿Qué queda ahora a la juventud? Una pantalla lineal en la que si disparas, todo se va muriendo sin necesidad de esforzarte. Un montón de tiempo en la que ves paisajes preciosos sin una argumentación buena y en la que si tu personaje tiene un bordillo ni siquiera lo puede superar saltando y tiene que darse media vuelta para bajar donde está indicado. Una libertad lineal que son como las cenas a base de espinacas que hace tu madre, o te las comes para cenar o para desayunar pero de las espinacas no te libras.


En definitiva, deberían esforzarse más a la hora de dar por finalizadas esas obras maestras con las que vamos a mantenernos ocupados (cuando no lo estarán nuestros hijos). Porque si los juegos son para tontos… ¿Qué se puede decir de aquellos que los juegan?

4 comentarios:

  1. Jejejeje. Yo también recuerdo con cariño muchos juegos. Y tienes mucha razón: la tecnología sólo ha mejorado los gráficos, porque lo que alguna historia y la jugabilidad .... Deberían contratar no solo a técnicos informáticos, sino también escritores o guionistas buenos.

    Forever wow!!!!! (Aunque las ultimas expansiones dejen que desear....)

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  2. hola??? Bueno yo sobre este tema no puedo opinar mucho dada mi falta de experiencia. Pero estoy segura que los videojuegos aportan mucho en los niños. Y les enseña a desarrollar muchas habilidades de estrategia, coordinacion , capacidad de atencion y concentracion etc. De echo abservar a un adulto que nunca jugo con ellos en su infancia. Es verdaderamente torpe. Saludos.

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    1. Precisamente. Y se Bienvenida entre mis lineas Rebeca

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