miércoles, 5 de marzo de 2014

Instrucciones de como freir un huevo


Estimado lector:


Espero que estando tan cerca San Valentín aún, sepas apreciar el hecho de contar con esta guía para que tus aspiraciones en la cocina sean satisfechas y tengas el éxito culinario que el éxito de tu primera cita se merece. O por lo menos, en el caso de que seas soltero, no mueras de hambre en el proceso.


Paso uno. La materia prima:


Cuchillo en mano, prueba a ir a la granja del vecino y amenazar de muerte a una de sus gallinas obligándola a escoger entre su futuro hijo o su vida. Las gallinas no suelen ser famosas por su valor, así que no creo que tengas mayor problema a la hora de conseguirlo. Si por casualidad se resiste y te ves obligado a usar el arma, tras el capítulo “cómo freír un huevo” prueba a darte una vuelta por el capítulo cuatro “como hacer caldo de gallina”.


También se puede dar el difícil caso de que ninguno de tus amigos tenga una granja cerca y decidas ir a un supermercado a comprar los huevos, aviso que no nos hacemos responsables del precio desorbitado al que las multinacionales están poniendo sus productos.


Paso dos. La violencia, a veces si es la solución:



Sé a ciencia cierta que tú, querido lector, eres un alma bondadosa, que la pureza de tus acciones llegan incluso a los oídos más puros del cielo. Pero en esta ocasión, tienes que sucumbir a tu lado oscuro y golpear el huevo contra la esquina de la mesa para romperlo. Posiblemente, necesites de varios intentos hasta que aprendas la manera de hacerlo bien a sacarlo entero.


Corrección editorial: numerosos informes nos avisan de que los lectores sucumben demasiado rápido al lado oscuro. Al golpear, no hace falta que imaginéis que es la cabeza de quién más odiáis. Es cuestión de romper la cáscara no destrozar el huevo.


Paso tres: Tortura.


Torquemada, Diego de Deza, Luis Mercader… Aficionados. Es hora de sentirnos como un miembro más de la Santa Inquisición y enseñar al mundo de lo que somos capaces con aceite hirviendo y un pollito no nato.
Como grandes maestros de la tortura, echamos el huevo en el interior de la sartén con el fuego a temperatura media alta y el interior ya caliente y preparado. Tened cuidado de no quemaros. Con la ayuda de una espumadera, rociad con el aceite por encima del huevo (por donde la yema para los más veteranos) para que el prisionero sufra… digooo, para que se haga bien.


Paso cuatro: Condicionar.


Ya casi habéis terminado. Solo os queda un poco más. Así que ahora, con la ayuda de la espumadera de antes, sacar el huevo de la sartén y echarlo en un plato. A ser posible junto a unas patatas fritas (capítulo 8) o un filete empanado (a comprar en el bar de la esquina que si no sabéis hacer un huevo…).
No a todos nos gustan las mismas cosas, así que para finalizar tenéis más libertad a la hora de escoger que echar para sazonar. Yo recomiendo un toque de sal y pimienta por encima de la yema, aunque algunos osados también añaden vinagre o limón que para gustos están los colores. Aun así, una vez dado este paso, tendréis acabado este delicioso plato.


Quiero aprovechar para felicitar a mis lectores por vuestra maestría a la hora de seguir indicaciones y desearos mucha suerte. Sobre todo a los que tengáis pareja, porque vosotros debéis tener dos huevos.

6 comentarios:

  1. Jajajajaaja

    Me he reido mucho leyendolo. Me ha encantado

    Jajajajaja

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  2. jajaja solo te ha faltado decirnos a que hora tenemos que ir a comerlos.

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    1. A las 18 de la tarde y lo llamamos merienda? ja ja ja ja

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  3. En vez de comerlo... dan ganas de celebrar su funeral ... jajaja

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    1. Pues ya verás cuando toque "Como cocinar sardinas" :P

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