martes, 16 de abril de 2013

La elección.


Una de las peculiaridades de los escritores, es que este tipo de profesión nos disfraza de taxistas, albañiles, doctores, administrativos, barrenderos... como si el mero hecho de no tener un libro publicado y diez best seller en nuestro curriculum, no nos hiciese merecedores de poder llevar un bolígrafo en el bolsillo.


Quien es escritor, lo es veinticuatro horas al día. A pesar de que a veces tenga que hacer otras cosas, en su foro interno siempre esté deseando sentarse y... "trabajar". Es así como a lo largo del día uno se descubre deseando contar una historia, explicar un sentimiento o desahogarse con furia en su diario. Puede que tan solo quiera plasmar un momento o que no tenga palabras suficientes para dar rienda suelta a todo lo que le aborda. Al final, lo importante es que siempre vemos en el papel a un buen amigo fiel con el que queremos volver.



Entre todo lo que tenemos que hacer, a veces nos vemos incapaces de decidir cual de todas las ideas le deberíamos dedicar nuestro tiempo. Hay tantas posibilidades a la hora de escribir que no sabemos ni por donde empezar. ¿Como se sabe cuando una historia es buena? Cada cual tiene sus ideas y sus prejuicios. Lo que es bueno para uno, no tiene que ser necesariamente bueno para otro. Así que si te gusta a ti, es más que suficiente. Es como a la hora de recomendar un libro para leer, a la otra persona puede gustarle o no, pero ello no lo hace mejor o peor libro.

De hecho, el otro día yendo por la calle, descubrí una tienda de ropa con un nombre curioso. Me gustó tanto, que pensé en usarlo de título. Al final, empecé a crear una historia con todos sus personajes. Todo eso mientras esperaba una visita que llegaba tarde. Evité aburrirme y de hecho aproveché para generar una nueva aventura. ¿Como se yo que la historia que voy a escribir es buena? No lo sé, es una apuesta. Solo puedo decir que me encanta. Tengo cientos de ideas a lo largo del día sobre diversos proyectos, algunas autenticas locuras y otras completamente irrealizables. Casi todas las disfruto mientras las voy desechando. Sin embargo, algunas se niegan a desaparecer. Se quedan en mi mente dando vueltas mientras voy atando hilos sobre como continua. Va creciendo poco a poco cada día hasta que llega un momento en el que o empiezo a escribir o pierdo toda la información y sus maravillas.

Según leí, la famosa saga de crepúsculo nació de un sueño de Stephenie Meyer. Se negaba a olvidar la sensación que tuvo al compartir un momento con Edwar y Bella y lo que comenzó una noche cualquiera, a medida que pasaba el tiempo y fue atando cabos cobró vida propia hasta volverse una historia.

Para mí, solo hay un dato importante a tener en cuenta a la hora de elegir un libro. Tanto a la hora de escribirlo como de leerlo, te tiene que gustar.

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