martes, 5 de noviembre de 2013

Dudas imposibles...

¿Recordáis la primera vez que leísteis una novela de misterio? Qué tiempos aquellos en los que nos deleitábamos con Sherlock Holmes, las aventuras de los cinco o incluso los libros de Agatha Christie. Con una lupa, resolvíamos los crímenes sobre quién se había comido la última galleta en casa o el difícil caso sobre quién se bebía y no rellenaba la botella de agua de la nevera o para que servían las cubetas de hielo… sin hielo.


Éramos genios en potencia desperdiciados. Pero ahora que hemos crecido, sabemos cuál es el código Da Vince, que es lo que Nicolas Cage encontró en la búsqueda e incluso el significado de palabras tan extrañas y complejas como finiquito en diferido. Somos tan inteligentes que sabemos el final del sexto sentido sin haberla visto y que Luke Skywalker, no nació de una mata de plátanos, porque conoció a su padre.


Sin embargo hay cosas que se nos escapan. Algo para lo que nuestra mente no está preparada y jamás llegaremos a entender del todo. ¿Por qué el resto de los conductores siempre lo hacen peor que uno mismo? Es decir, ¿Es que en caso de accidente ellos son de goma y no les pasa nada?



¿Por qué cuando entras a un supermercado a comprar una barra de pan, hay alguien enfrente con el carro lleno que tras mirarte decide que no te dejará pasar? ¿Es que acaso hay que tener una cara especial para merecer educación?


¿Cómo es posible que un nanosegundo después de que el semáforo se haya puesto verde ya haya alguien tocando el claxon? ¿Es que dan clases especiales de supervelocidad para idiotas impacientes?


¿Por qué cuando un amigo nos dice de todo “por nuestro bien” tenemos que aceptarlo y cuando nosotros le damos una pequeña crítica nos cae la ira del cielo? ¿Es que somos mejores amigos que él?


¿Por qué para encontrar trabajo en España tenemos que rezar a la virgen del Rocío? ¿Es que las demás no entienden que la titulación de cualquier universitario también le sirve para trabajar en un MC Donald?


Y la más importante de todas… ¿Cómo es posible que sabiendo lo importante que es para nosotros la felicidad, perdamos tanto tiempo siendo normales? Frases como: ese peinado te queda bien, me encanta que hagas ejercicio, te mereces un aplauso por todo lo que has trabajado… cambiarían la vida de las personas que nos rodean.


Nos cuesta tanto decir algo amable y criticamos tan rápido los defectos, que no me extraña que siempre andemos a la defensiva. En teoría, ¿Qué más da el resultado de nuestro esfuerzo si no lo valoran los que nos rodean? En la práctica ¿En serio nos tenemos que esforzar para que nos valoren más? Yo creo que no. No es tan difícil ser bueno, puede que no le guste lo que cocino a todos, pero os aseguro que si cocino para todos los que me gusten.


Deberíamos salir a la calle y hacer un día especial. Regalar sonrisas y piropos hasta que la gente no le quede más remedio que pensar que eres un tonto con una sonrisa. ¿Qué más da lo que piensen, también ellos se irán sonriendo como tontos?

6 comentarios:

  1. de verdad que no se como puedes tener estos pensamientos y plasmarlos sobre el papel en esa forma tan cautivadora. y si me has arrancado una gran sonrisa.

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    1. Me alegro mucho, no sabes lo que disfruto haciendo reír a la gente y obligándola a pensar siempre de forma diferente.

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  2. Dudas imposibles... sin duda son así porque el ser humano es así de complejo dentro de su sencillez. Nos empeñamos en callar lo bueno, porque pensamos que es cursi decirlo, sin embargo no nos cansamos de críticar al "amigo" porque pensamos que lo hacemos por su bien. Y mi duda es, ¿realmente es así? Realmente lo hacemos por su bien o solo por quedar nosotros sobre los demás.
    En cuanto a la pregunta de si nos tenemos que esforzar más para que nos valoren, siempre hacemos las cosas pensando en el que dirán, en el "si gustará" nunca lo hacemos por nosotros mismos. Las cosas hay que hacerlas bien o si no estate quieto y disfruta de lo que haces... Los frutos del trabajo vendrán como el final de una buena cosecha. Merecidos y buenos.

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    1. Y por eso precisamente, conociéndonos como nos conocemos, deberíamos corregirlo. Ya que no podemos cambiar el mundo ¿Por qué no empezamos por nosotros mismos?

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  3. Me ha encantado leerte, y llámame ilusa, pero soy de esas personas que si veo que alguien le queda bien el nuevo peinado se lo digo, y mis compañeras de trabajo me dicen que siempre estoy riendo y sonriendo, y no es que sea la mujer más positiva de la tierra, a veces no tengo ganas ni de mirarme, pero entonces me maquillo y me digo: hala, mira que estás guapa jodía jajaja, a la calle ;). Me has divertido mucho. Saludos!

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    1. Pues eso que tú haces tan altruista, cuesta tanto que a la gente se le olvida, quizás por ese pequeño don la sonrisa nunca te abandona. Me alegra mucho haberte echo reír y bienvenida a mi blog que a ti no te conocía.

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