miércoles, 8 de mayo de 2013

Trabajar y no jugar, hizo de jack un niño tonto


Hoy me he levantado, duchado, afeitado, desayunado y no sé cuantas cosas más acabadas en "ado". Me he sentado frente al ordenador dispuesto a trabajar y cuando encendí la pantalla... me puse a jugar. Uno de los mayores secretos que nunca os confesaré, es lo que pueden llegar a gustarme los juegos de computadora.


Muchas veces, la gente es incapaz de comprender en que consiste el trabajo de un escritor. Siempre se bromea sobre la "suerte" de no tener un horario fijo, o que no tenemos que dar responsabilidades ante nadie. Es una burda mentira, pocas cosas son tan duras como levantarte y saber que no tienes la obligación de hacer algo pero que sin embargo, lo tienes que hacer. Es cierto que no pasa nada si hoy no escribes, aunque si no lo haces mañana, no habrás avanzado y poco a poco te irá dando cada vez más pereza... Como bien dicen, puede que el jefe no le tengamos en el despacho de al lado atendiendo llamadas, siempre dispuesto a echarnos la bronca cuando baja nuestra producción. Pero ignoran que si de verdad queremos acabar nuestra obra, lo notamos encima del hombro mirando cada palabra que escribimos sabiendo cuando nos entregamos de verdad.



Por eso, si hay algo que he descubierto de mí mismo, son los días en los que tengo que escribir y los días en los que sé que si lo intento, destrozaré todo lo que haya hecho. No siempre se puede estar inspirado y es algo que tenemos que aceptar antes de que se vuelva un problema real. Poca gente puede presionarnos más que nosotros mismos.


El bloqueo es algo que le ha pasado a casi todos los artistas del mundo. No solo a los escritores. Las formas de enfrentarse a este tipo de problema son diversas. Desde parar a fumarte un cigarro, hacer deporte, dar una vuelta, ver una película, charlar con alguien... a mi me funciona leer un libro y dejar de pensar. De hecho, ahora mismo estoy con "Un amante de ensueño" el primero de la saga de cazadores oscuros.


¿Cuando nos bloqueamos?


Cuando nos exigimos demasiado. Cuando queremos ser perfectos. Recuerdo una ocasión en la que el título uno de mis relatos se me resistía. Mi lógica me decía, "si el título es malo, ¿Como va a ser bueno lo que escriba a continuación?" Me pasé casi una semana escribiendo y borrando todo lo que hice. ¿Qué conseguí? Muy bien a quien haya dicho "nada".


Lo mejor que puedes hacer en esos momentos es tomarte un descanso y relajarte. Ojo con caer en la procrastinación, (Me encanta esa palabra) ¿Como que no sabéis que es? Si es algo que todos hemos hecho a la hora de recoger la casa... consiste en dejar para más tarde las tareas que tenemos que realizar. Uno de los mayores enemigos del escritor ya que "Siempre tendremos tiempo para hacerlo luego."


Para acabar con el bloqueo, una vez nos hayamos relajado, deberíamos romper con las ideas de grandeza sobre nuestra futura "obra maestra". Quitarnos todo el peso posible de encima, para que a la hora de escribir, tengamos ganas de contar una buena historia y no presión intentando desde la primera linea ganar el premio Nébula.

1 comentario:

  1. Yo creo que es la misma sensacion que tiene todo el mundo al comienzo de las deseadas vacaciones, cuando se supone que tendremos todo el tiempo del mundo para hacer todas esas cosas costosas y que hemos ido retrasando por falta de tiempo o ganas...
    y que al final de las vacaciones... despues de haber jugado, reido, visto la tele, viajado, comido barbacoas, helados... nos damos cuenta que ese tiempo libre que tanto necesitabamos... solo lo hemos utilizado para para desconectar y divertirnos. Dejando aun en pendiente, esas tareas pesadas como limpiar camarotes, armarios y demás tareas que nunca apetece hacer. ...

    Asi que no... no eres un incomprendido !!!

    de todos modos creo que es mas duro psiquicamente:
    querer y no poder que poder y no querer

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